Qué es el preahorro y por qué funciona
El preahorro es un método sencillo: te pagas a ti primero. Antes de que lleguen los cargos de luz, agua o teléfono, apartas una parte de tu ingreso y la envías a una cuenta de ahorro. Lo clave no es la teoría, sino la mecánica: automatizar esa transferencia para que ocurra sí o sí.
A mí ahorrar nunca me supuso esfuerzo, pero al casarme descubrí que el hábito individual no basta cuando hay gastos familiares y tu pareja no lo tiene tan interiorizado. La solución fue convertir el ahorro en gasto fijo del mes: programamos una transferencia periódica tanto en mi cuenta como en la de mi mujer hacia una cuenta común sin tarjetas asociadas. Sin tarjetas, sin tentaciones.
¿Por qué funciona tan bien? Porque elimina el combate diario con la fuerza de voluntad. En la práctica, el dinero “desaparece” de la cuenta de uso antes de que tengas oportunidad de gastarlo. Si además defines un objetivo concreto (por ejemplo, amortizar hipoteca o construir el fondo de emergencia), cada euro apartado tiene un destino claro y motivador.
En mi caso, ese dinero sirve para el pago mensual de la hipoteca y para invertir poco a poco en acciones. Llevamos años con esta disciplina, y el resultado es tangible: una hipoteca planteada a 30 años que, a base de preahorrar y amortizar, quedará finiquitada en 11 años. Todo con nóminas muy normales. Ese es, para mí, el gran poder del preahorro.
Cómo empezar hoy: método paso a paso
1) Elige tu porcentaje inicial
No necesitas empezar alto. Lo importante es que sea sostenible y que puedas aumentarlo gradualmente. Puedes arrancar con un % cómodo (por ejemplo, 5–10%) y subir 1–2 puntos cada trimestre hasta acercarte a tu objetivo.
2) Crea la estructura de cuentas
- Cuenta principal (nómina): para ingresos y gastos del día a día.
- Cuenta de preahorro: secundaria, sin tarjetas y, si es posible, sin acceso fácil desde tu app principal (o en un banco distinto).
- Cuenta/objetivo: si vas a amortizar hipoteca, considera una subcuenta o “bote” etiquetado.
3) Programa la transferencia automática
- Día: idealmente el mismo día que cobras (o el siguiente hábil).
- Concepto: “Preahorro — Objetivo X” (nombrar ayuda a no tocarlo).
- Periodicidad: mensual (o quincenal si cobras así).
4) Asegura el blindaje
- Sin tarjetas sobre la cuenta de preahorro.
- Notificaciones activadas: cada transferencia confirmada refuerza el hábito.
- Regla de oro: no revertir el preahorro salvo emergencia real.
5) Plan de escalado
- Cada 90 días, sube el % medio punto o un punto si no has notado fricción en el día a día.
- Ante una subida salarial, incrementa el preahorro antes de ajustar el estilo de vida.
Checklist 5 minutos (déjalo hecho hoy)
- Abre/identifica la cuenta secundaria.
- Programa transferencia automática por el % elegido.
- Renombra la cuenta/objetivo.
- Activa notificaciones.
- Bloquea tarjetas de esa cuenta (si existieran).
Cómo ajustarlo a tu vida
En pareja: acuerdos, cuentas y revisiones
Aquí el preahorro brilla. Al casarme entendí que el “yo ahorro sin esfuerzo” no garantiza la paz financiera familiar. Lo que nos funcionó fue:
- Transferencias gemelas: cada uno programa su preahorro el día de cobro a la cuenta común sin tarjetas.
- Porcentaje pactado: acordamos una “porción de nómina que nos robamos” todos los meses. Esa expresión, aunque suene dura, nos recuerda que el dinero se va antes de cualquier gasto.
- Revisión trimestral: ajustamos el % si el mes a mes va holgado o si vemos tensión.
- Regla de uso: el dinero común se destina a objetivos compartidos (en nuestro caso, hipoteca) y así evitamos discusiones por caprichos.
Con este sistema, vivimos tranquilos con los gastos diarios, sin preocuparnos por los ahorros: “ya se hacen de forma automática”.
Ingresos variables (autónomos/freelance)
- Preahorra un porcentaje de cada ingreso (ej. 10–20%) el mismo día que entra la factura.
- Añade un “colchón de flujo” equivalente a 1–2 meses de gastos fijos en tu cuenta operativa para no tener que pausar el preahorro en meses flojos.
- Si cobras a trompicones, planifica un mínimo garantizado mensual y una regla adicional: de cada ingreso que supere X €, preahorras un extra del 5%.
Encajarlo con 50/30/20 y presupuesto
- Trata el preahorro como parte del 20% “finanzas futuras”.
- Si ya estás en 50/30/20, reasigna parte del 30% (gastos variables) a preahorro por 4–8 semanas; sorprende lo rápido que te adaptas.
- ¿Tensión de caja? Baja temporalmente el % pero no pares la automatización.
Qué hacer con el dinero preahorrado
El preahorro es el vehículo; el destino lo defines tú. Orden recomendado:
- Fondo de emergencia: de 3 a 6 meses de gastos básicos. Esto te da oxígeno para imprevistos sin romper la cadena del preahorro.
- Deuda cara: si tienes tarjetas o préstamos con intereses altos, destina parte del preahorro a liquidarlos rápido.
- Objetivo prioritario: en nuestro caso, amortizar hipoteca. Esa fue la palanca que nos permitió pasar de 30 a 11 años.
- Inversión a largo plazo: una vez cubierto el fondo y domada la deuda cara, el exceso del preahorro puede ir a inversión periódica (por ejemplo, en acciones o fondos). Yo invierto de forma constante y, con el tiempo, los resultados se notan.
Tip práctico: separa en “botes” (emergencia / hipoteca / inversión) para saber siempre dónde va cada euro.
Errores típicos y cómo evitarlos
- Empezar con un % irreal: mejor 7% constante que 20% dos meses y abandono.
- No automatizar: si dependes de acordarte, perderás regularidad.
- Mezclar cuentas: la cuenta de preahorro no debe financiar caprichos del mes.
- No alinear a la pareja: si la otra parte no compra la idea, habrá fugas. Nosotros lo resolvimos con reglas claras y objetivo común (hipoteca).
- No etiquetar objetivos: el dinero “gris” se toca más. Nombra cada bote.
- No revisar: la vida cambia; revisa % y objetivos cada trimestre.
- Parar ante el primer imprevisto: baja el % si hace falta, pero no apagues la automatización.
Tabla rápida: porcentajes de arranque (orientativo)
| Situación | Punto de partida | Cómo escalar |
|---|---|---|
| Inicio absoluto | 5% | +1% cada 1–2 meses si no hay fricción |
| Pareja con gastos familiares | 5–10% cada uno | Revisiones trimestrales; subidas pequeñas coordinadas |
| Ingresos variables | 10% de cada cobro | Extra +5% en facturas grandes |
| Objetivo agresivo (hipoteca/inversión) | 10–15% | Añade el 50–70% de subidas salariales al preahorro |
Recuerda: son rangos orientativos. La clave es consistencia + automatización + revisiones.
Preguntas rápidas (FAQ)
¿Cuál es el “mejor” porcentaje?
El que puedas mantener sin romper tu flujo mensual. Empieza pequeño y sube de forma programada.
¿Qué día programo la transferencia?
El mismo día del cobro (o el siguiente hábil). Así evitas gastar lo que ya debería estar apartado.
¿Cuenta como preahorro si va directo a la hipoteca o inversión?
Sí, si el proceso está automatizado y sale antes de tus gastos. En nuestro caso, gran parte va a amortizar hipoteca y otra parte a acciones.
¿Y si ya tengo deudas caras?
Prioriza saldarlas con parte del preahorro; lo que ahorras en intereses es un “rendimiento” inmediato.
¿Cómo evito tocar ese dinero?
Cuenta sin tarjetas, objetivos nombrados, y, si puedes, banco distinto para añadir fricción.
¿Se puede con sueldos normales?
Sí. Nosotros lo hacemos con nóminas normales. La diferencia la marcan la disciplina y la automatización.
Conclusión
El preahorro convierte el ahorro en un automatismo. En mi experiencia, programar una transferencia en ambas cuentas hacia una cuenta común sin tarjetas y destinarla a objetivos claros (hipoteca e inversión) nos permitió vivir el día a día sin ansiedad y, a la vez, acortar una hipoteca de 30 a 11 años. No necesitas un sueldo extraordinario: necesitas un sistema que suceda solo.

